El Embajador Lyu Fan publica artículo en EL MUNDO
23/04/2019
 

CHINA ABRE SUS BRAZOS

 

(Lyu Fan, Embajador de la R.P. China)

 

Reza un dicho chino que «el trabajo entero de un año depende de un buen comienzo en primavera». De hecho, hemos empezado con buen pie los trabajos del año en esta atareada primavera, marcada por la exitosa visita a Europa del presidente, Xi Jinping; la visita del primer ministro, Li Keqiang, a la UE culminada con la aprobación de una declaración conjunta, las sesiones anuales de la Asamblea Popular Nacional y de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, así como la conferencia anual del Foro de Boao para Asia en la isla china de Hainan. Estos sucesos han emitido al mundo la importante señal de que China seguirá persistiendo firmemente en la profundización de la reforma y la ampliación de la apertura al exterior.

Nuestra política de apertura al exterior es inconmovible. Al implementar esta política histórica a raíz de 1978 hemos venido abriendo las puertas para construir el país, y en el lapso de los últimos 40 años, las dificultades y reveses no han podido alterar nunca nuestras aspiraciones fundacionales, las que nos conducen a aplicar a fondo la estrategia de apertura basada en el beneficio mutuo y alcanzar una configuración de apertura integral. En importantes escenarios internacionales, como la asamblea de la ONU, la reunión informal de líderes de APEC y los foros económicos mundiales, la «apertura» ha devenido un término clave para el presidente chino, quien anuncia la decisión de abrirse más al mundo.

La adhesión a la apertura, tras ser verificada en la práctica, es un instrumento garante del éxito. En el pasado, la política de aislamiento del resto del mundo no pudo evitar que la China contemporánea cayera en el

atraso y fuera sujeto de ataques de potencias extranjeras; hoy perseverando en la política de apertura hemos logrado que el país haya encontrado la propicia coyuntura de desarrollo y crecimiento. Sólo en algo más de 40 años, China ya es en el mundo la segunda economía, el primer país de industria manufacturera, el país con mayor comercio de bienes, el segundo con más consumo de productos y el segundo que más atrae el capital extranjero; se sitúa por varios años consecutivos en el segundo lugar de reserva de divisas; cuenta con las mayores redes de autopistas, de trenes de alta velocidad y de banda ancha móvil; tiene la mayor población con rentas medias, y ha ayudado a más de 700 millones de personas necesitadas a salir de la pobreza. Todo ello nos enseña que la política de apertura es el inevitable camino hacia la prosperidad y el desarrollo y debemos aplicarla con firmeza.

Nuestra adhesión a la apertura se fundamenta en el juicio científico que hacemos respecto a la ley objetiva del desarrollo económico del mundo. La globalización económica, como una espada de doble filo, ha dado fuerza motriz al crecimiento económico mundial, pero también ha acentuado las contradicciones entre crecimiento y distribución, entre capital y trabajo, y entre eficiencia y equidad. Sin embargo, la globalización económica es la ley objetiva del desarrollo económico y una realidad inevitable.

La apertura es el serio compromiso asumido por China ante el mundo. Xi Jinping ha enfatizado en repetidas ocasiones que las puertas de China al exterior no se cerrarán, sino que se abrirán cada vez más. Somos fieles a la palabra dada y resueltos en la acción. Muestra de ello es la recién aprobada Ley de Inversión Extranjera, la cual establece la igualdad de trato y de derechos entre las empresas nacionales y las extranjeras a la hora de elaborar normas y competir en las compras gubernamentales. Así va mejorando el sistema jurídico para las inversiones extranjeras, y se va

optimizando el ambiente de inversión.

En los 15 años venideros, las importaciones chinas superarán los 30 billones de dólares, y el comercio de servicios, los 10 billones. Seguiremos propulsando la construcción de la Franja y la Ruta (Nueva Ruta de la Seda) y organizaremos cada año la Exposición Internacional de Importación, con el deseo de abrir más el mercado al mundo y juntarnos con el resto del mundo para cooperar sobre la base del beneficio mutuo y compartir los dividendos del desarrollo. La apertura es una marca distintiva de la economía china. De cara a las nuevas características de la nueva era, China y España deben avanzar juntos para alcanzar nuevos éxitos en su cooperación.

La confianza nace de la sólida base política en que están cimentadas nuestras relaciones. A raíz de la Asociación Estratégica Integral, China y España se apoyan y se confían mutuamente. La visita de Estado a España del presidente, Xi Jinping, en noviembre pasado, ha llevado a nuevas alturas las relaciones bilaterales. España apoya la iniciativa de la Franja y la Ruta y se incorpora a ella. La presencia del ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, en el II Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional de Pekín muestra manifiestamente la voluntad de España de aportar consejos y sugerencias a una cooperación internacional más amplia.

España es, en el marco de la Unión Europea, el sexto socio comercial de China, y ésta, el primer socio comercial de España fuera de

la Unión Europea. En 2018, el comercio bilateral sumó los 33.700 millones de dólares, un nuevo récord histórico. Además, han crecido las inversiones recíprocas, que cubren múltiples áreas. La confianza nace de nuestra amistad tradicional. Los intercambios entre China y España son de larga data, y ambos pueblos han mostrado gran entusiasmo para intensificarlos. El año pasado, 700.000 turistas chinos viajaron a España, y se prevé que en 2020 esta cifra superará el millón. Entre los dos países se han abierto ocho líneas aéreas directas, con cerca de 30 vuelos semanales. En China, el español ha sido incluido como nueva asignatura en las escuelas secundarias del ciclo superior, mientras en España más de 40.000 personas están aprendiendo el chino mandarín. Con los brazos abiertos, China dará la bienvenida a amigos de todo el mundo.

 

Para sus Amigos:   
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