El Discurso del Embajador Lyu Fan en la Recepcón con motivo del Fin de Misión
26/11/2019

Distinguidos invitados:

Sres., Sras., amigos: Buenas noches.

 

Hace algo de cinco años, el 18 de diciembre de 2014, mi esposa y yo llegamos a España, último destino de mi carrera diplomática de 40 años.

 

En estos cincos años, he presidido muchas recepciones en distintos lugares, pero la de hoy es muy especial y emocionante para mí, porque como embajador ya me despido de ustedes y también de mi carrera diplomática.

 

Quiero decir primero que han sido cinco años fructíferos.

 

En este lapso de tiempo, China y España han dado pasos sustanciales en sus relaciones bilaterales, cuyo visible desarrollo está marcado por la histórica visita de Estado del presidente chino Xi Jinping. Esta visita ha ensanchado nuevos espacios para nuestra cooperación pragmática, ha servido de puente para intercambios aún más ventajosos, ha dado gran fuerza motriz para nuestra colaboración multilateral y ha empujado que nuestra asociación estratégica integral se haya renovado en la nueva era.

 

He estado presente en numerosas visitas y encuentros bilaterales de alto nivel, viviendo importantes momentos del desarrollo de nuestras relaciones.

 

Con satisfacción, he visto que España siempre es un activo participante en la iniciativa de la Franja y la Ruta, y la toma como plataforma para fortalecer el comercio y la inversión bilaterales, así como la cooperación con terceros mercados.

 

He sido testigo de la continua mejora de la gestión del tren Yiwu-Madrid, que lleva productos de calidad a los clientes de los dos países.

 

He sido testigo de las celebraciones del Año Nuevo Chino que han devenido importantes eventos culturales de Madrid, acaparando la atención de los vecinos locales que comparten con los chinos la alegría festiva.

 

También he sido testigo de la colaboración entre policías chinos y españoles en la Operación Wall para combatir las estafas telefónicas, lo que ha establecido un importante referente de la cooperación judicial en la historia de extradición.

 

Además, en el marco de una compleja situación internacional, nos apoyamos mutuamente en los problemas concernientes a los intereses clave, en firme defensa del multilateralismo y el libre comercio y de la economía abierta.

 

Estos cincos años también son inolvidables.

 

Mi primera experiencia como diplomático en España fue hace más de veinte años. Así que he estado casi diez años en este país. En los últimos cinco años, he recorrido las 17 regiones autónomas. Ya sea en grandes ciudades, en calles abarrotadas o en pequeños pueblos, algunos vacíos y abandonados, me quedo impresionado y admirado con su milenaria historia y pluralidad cultural.

 

Esté donde esté, he realizado intercambios positivos con gente de sectores político, económico y cultural, y he desarrollado buenas relaciones tanto profesionales y personales con personas como ustedes. El carácter abierto, cordial, dinámico y optimista de los españoles, como la luz del sol de una agradable tarde de la península ibérica, siempre me impresiona y me hace sentir cómodo y a gusto.

 

También quiero subrayar que son cinco años de gratitud. Aprovecho esta ocasión para agradecer a los amigos de la Casa Real, del gobierno, de las Cortes Generales, de los sectores económico y cultural, y de los think tanks por su comprensión y apoyo; agradecer a los colegas del Cuerpo Diplomático por su colaboración y amistad, y agradecer a la comunidad china, los estudiantes y empresarios chinos por su atención y coopración.

 

Muy agradecido estoy al equipo de trabajo de la embajada, que con persistencia y abnegación, me ha brindado un apoyo desinteresado. A mi esposa también le agradezco su asidua compañía.

 

 

En China tenemos un proverbio que reza así: "En el mundo no hay banquete que no tenga fin". Para mí poder asumir como embajador en España ha sido poner el broche de oro a mi carrera diplomática, con la cual me siento satisfecho y orgulloso.

 

En estos momentos tengo que confesar que antes de abandonar esta tierra, ya empiezo a echarle de menos, y creo que con el paso del tiempo, este sentimiento, como un vino de gran reserva, se volverá aún más intenso.

 

Para terminar, quiero brindar para expresar mis mejores deseos.

 

Por un mayor desarrollo de las relaciones China-España.

 

Por la amistad entre los dos pueblos.

 

Por la salud y la felicidad de todos.

 

Muchas gracias y hasta siempre.

Para sus Amigos:   
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