Avanzar Juntos por un Camino de Desarrollo Conducente al Alivio de la Pobreza y Escribir un Nuevo Capítulo de Cooperación Sur-Sur
--Intervención del Consejero de Estado y Ministro de Relaciones Exteriores Wang Yi en la Conferencia Virtual de Alto Nivel sobre el Alivio de la Pobreza y la Cooperación Sur-Sur
26/09/2020

(26 de septiembre de 2020)

Estimados colegas, bienvenidos a esta conferencia. Este año coincide con el 75º aniversario de la fundación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y el 5º aniversario de la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. En estas importantes efemérides, reviste significado relevante esta conferencia de alto nivel, auspiciada en conjunto por China y la ONU, para renovar nuestra unidad y solidaridad, y plasmar proyectos de cooperación.

Hoy tenemos delegados provenientes de Asia, África, América Latina y el Caribe y Oceanía y pese a la distancia geográfica, representamos por igual a los países en vías de desarrollo, y compartimos los mismos objetivos y deseos de eliminar la pobreza, acelerar el desarrollo, y fomentar la prosperidad del país y el bienestar del pueblo. En la actualidad, COVID-19 sigue su propagación por todo el mundo, y todos los países nos enfrentamos a la ardua tarea de combatir la pandemia, estabilizar la economía y garantizar el bienestar del pueblo. Estoy a la expectativa de un franco intercambio con ustedes para inyectar nueva dinámica en la cooperación solidaria entre los países en desarrollo y superar las actuales coyunturas adversas.

Según el Banco Mundial, debido a COVID-19, este año la economía mundial se contraerá en un 5,2%, entre 70 y 100 millones de personas caerán en la pobreza. De acuerdo con la ONU, el índice de desarrollo humano sufrirá retroceso por primera vez en 30 años. Estas alarmantes cifras nos recuerdan que ante graves pandemias como la presente, ningún país se salvará solo. Los países en desarrollo se ven más afectados por el precario sistema sanitario y la escasez de recursos humanos y materiales, mientras que, los países desarrollados se hallan empantanados en crisis sanitaria y económica y han reducido notoriamente su cooperación internacional para el desarrollo. Todo ello ralentizará la implementación de la Agenda 2030, y aumentará la brecha entre el Norte y el Sur.

En la necesidad se conoce la amistad. Dando una mirada retrospectiva, los países en desarrollo hemos ganado la independencia y la emancipación nacionales a través de luchas solidarias contra el imperialismo y el colonialismo y luego, exploramos con pasos firmes el camino de desarrollo conforme a nuestras realidades. Asimismo, bajo la bandera de la justicia, apostamos infatigablemente por un orden internacional justo y razonable. En el impetuoso progreso de la humanidad, la cooperación Sur-Sur ha venido jugando un papel cada vez más importante.

Ni la situación cambiante nunca conocida en un siglo, ni COVID-19 podrá quebrantar nuestra voluntad de solidaridad y cooperación o detener nuestra marcha hacia el desarrollo y el progreso. Por nuestros ideales y objetivos comunes, hemos de seguir avanzando juntos en el camino de desarrollo.

Primero, salvaguardar juntos la posición central de la Agenda 2030. El desarrollo es la piedra angular de la paz, la subsistencia y la dignidad. COVID-19 nos enseña una vez más que cuando mayores resultados logramos en el desarrollo sostenible, más sólida será nuestra base material para enfrentar la crisis. Pero, si toleramos por largo tiempo la persistencia del déficit de desarrollo, encontraremos más dificultades para superar los problemas actuales.

La Agenda 2030 es la guía para la cooperación global para el desarrollo. En las actuales circunstancias, la comunidad internacional debe dar mayor prioridad al desarrollo, colocar la Agenda 2030 en un lugar más importante, e impulsar la implementación integral, equilibrada y enérgica de los 17 objetivos de desarrollo sostenible y las 169 metas concretas. Debemos reconocer los desafíos planteados por la actual pandemia, apoyar el papel coordinador de la ONU, apostar por una asociación global de desarrollo más igualitaria, balanceada y equitativa, y hacer realidad de verdad la promesa de "no dejar atrás a nadie". Como la mayor plataforma de cooperación internacional, la Franja y la Ruta coincide altamente con la Agenda 2030. Espero que más países en desarrollo se sumen a esta iniciativa para alcanzar el desarrollo de alta calidad a través de la interconectividad.

Segundo, cumplir juntos el objetivo primordial de la erradicación de la pobreza extrema. La pobreza priva a los seres humanos de la libertad y el desarrollo y es el origen de las contradicciones y conflictos que azotan a muchos países y regiones. COVID-19 está sumergiendo la economía mundial en la recesión y provocando un nuevo oleaje de desempleos por todo el mundo.

Frente a las dificultades y los desafíos, debemos mantener nuestro firme compromiso con la eliminación de la pobreza como el objetivo primordial, aprovechar la oportunidad del lanzamiento de la Alianza de las Naciones Unidas para la Erradicación de Pobreza, enfocar la atención de la comunidad internacional en la cooperación por la reducción de pobreza y dedicar los recursos prioritariamente a los campos relacionados con el bienestar del pueblo, tales como alivio de pobreza, educación, sanidad e infraestructura, y brindar fondos y tecnologías necesarios a los países en desarrollo. Debemos eliminar toda forma de discriminación y prejuicio para crear condiciones necesarias a la salida de la pobreza de las mujeres que representan más de la mitad de la población pobre mundial. Debemos reforzar el intercambio de experiencias para elaborar políticas precisas, acertadas y eficaces en el alivio de la pobreza y a través del desarrollo encontrar la llave a la puerta que conduzca a la eliminación de pobreza.

Tercero, ganar juntos la victoria definitiva de la batalla de control y tratamiento de COVID-19. La tarea actual más apremiante es frenar la propagación del virus. Debemos anteponer el pueblo y la vida, dedicar toda fuerza y todo recurso y adoptar toda medida necesaria para proteger la vida y la salud de la gente. Debemos reforzar el control y el tratamiento colectivos a nivel planetario, acelerar la investigación, el desarrollo, la producción y la distribución de las vacunas, y garantizar la accesibilidad y la asequibilidad de las mismas. Debemos apoyar el papel líder de la Organización Mundial de la Salud en la lucha contra COVID-19 y oponernos a la estigmatización y estereotipación del virus. Debemos coordinar las medidas cautelares con la recuperación económica, establecer "corredores rápidos" para el intercambio de personal y "corredores verdes" para el transporte de mercancías y defender seguras y estables cadenas globales de producción y de suministro, para que la economía mundial pueda regresar cuanto antes a la senda de crecimiento.

En la lucha solidaria contra la pandemia, nadie está solitario. Muchos pueblos del mundo en desarrollo se ven afectados todavía por COVID-19. De ahí que los países desarrollados y las organizaciones internacionales deban ofrecerles más materiales de emergencia y apoyo de personal, e implementar la iniciativa del G20 de "suspensión del pago de deudas". La comunidad internacional debe apoyar la iniciativa del alto el fuego global y el plan de respuesta humanitaria planteados por el Secretario General António Guterres, con miras a crear condiciones necesarias para que los países puedan centrarse en combatir la pandemia, superar la crisis humanitaria, y construir una comunidad de salud para todos.

Cuarto, activar juntos el poderoso dinamismo de la cooperación Sur-Sur en la nueva era. La cooperación Sur-Sur se basa en las ingeniosas acciones conjuntas que hemos adoptado los países en desarrollo para alcanzar la prosperidad, y constituye un valioso patrimonio que debemos transmitir a las futuras generaciones. En las nuevas circunstancias, debemos realzar como siempre el espíritu solidario y valernos del G77, el BRICS y otros mecanismos y plataformas pertinentes, para promover la cooperación Sur-Sur a inyectar nuevo dinamismo al ascenso conjunto de los países en desarrollo. Al mismo tiempo de profundizar nuestra colaboración en las áreas tradicionales tales como infraestructura, energía y agricultura, hemos de explotar activamente el potencial de cooperación en los nuevos terrenos como la economía digital y el 5G, entre otros, con vistas a acelerar, por medio de ayuda mutua, la transformación y actualización de la estructura económica. Debemos trabajar juntos para enfrentar los riesgos para la seguridad de datos y mejorar la gobernanza digital global. China ha presentado hace algunos días la Iniciativa Global sobre la Seguridad de Datos, con la cual desea ofrecer una base para las reglas internacionales sobre la seguridad digital.

Debemos apoyar explícitamente el multilateralismo, defender el sistema internacional centrado en la ONU y el sistema del comercio multilateral basado en la OMC, oponernos al unilateralismo y la retirada arbitraria de los pactos internacionales y salvaguardar los justos derechos e intereses y el espacio de desarrollo de los países en vías de desarrollo. Nos es menester impulsar la reforma del sistema de gobernanza económica global, promover la concepción de consulta, cooperación y beneficios para todos y aumentar en mayor medida la representatividad y derecho a voz de los países en desarrollo en los asuntos internacionales.

Estimados colegas,

Este año vamos a concluir la construcción integral de una sociedad modestamente acomodada y ganar la batalla decisiva contra la pobreza en China. Bajo la conducción del Presidente Xi Jinping, superaremos los múltiples desafíos derivados de la epidemia y sacaremos de la pobreza a toda la población rural necesitada según los estándares nacionales vigentes, de modo que seremos uno de los primeros en cumplir el objetivo de la erradicación de la pobreza extrema fijado en la Agenda 2030. Las prácticas chinas demuestran que la pobreza no es el pronombre de ningún país o nación. Lo que China ha hecho, lo podrán hacer, sin duda alguna, otros países en desarrollo.

Siendo un buen hermano, amigo y socio de los numerosos países en desarrollo, China siempre quiere unirse con ellos en el camino de desarrollo y compartir los beneficios, anteponiendo la amistad a los intereses. En el marco de la cooperación Sur-Sur, China ya ha ofrecido más de 400.000 millones de yuanes en concepto de asistencia, y ha ejecutado cerca de 3000 proyectos de cooperación. Este año hemos redactado el folleto Erradicar la Pobreza Extrema, las Prácticas de China que recoge los típicos casos de reducción de pobreza en China para compartir nuestras experiencias y prácticas con otros países. La Academia de Ciencias de China ha elaborado el Informe Macrodatos de la Tierra en Apoyo de los Objetivos del Desarrollo Sostenible para el año 2020, que les sirve a otros países como una referencia para el monitoreo y la evaluación sobre la implementación de la Agenda 2030.

Frente a la súbita aparición de COVID-19, tomamos la acción humanitaria de emergencia de mayor escala desde la fundación de la Nueva China, enviando 34 grupos de expertos médicos a 32 países y ofreciendo 283 lotes de asistencia sanitaria a 150 países y 4 organizaciones internacionales. China va a implementar integralmente las medidas de cooperación antiepidémica anunciadas por el Presidente Xi Jinping en la 73a Asamblea Mundial de la Salud: ofrecerá en 2 años 2 mil millones de dólares de asistencia internacional, establecerá 30 mecanismos de cooperación entre hospitales chinos y africanos, y llevará a buen término la construcción del depósito y nodo de respuesta humanitaria global. Varias vacunas que ha desarrollado China ya han pasado a la fase III de ensayos clínicos, las cuales una vez finalizadas y puestas en uso, serán disponibles como bienes públicos globales y accesibles prioritariamente para los países en desarrollo.

El Presidente Xi Jinping anunció en el Debate General del 75o período de sesiones de la Asamblea General de la ONU que China aportará otros 50 millones de dólares para apoyar el Plan Mundial de Respuesta Humanitaria a COVID-19, instalará la tercera fase del Fondo Fiduciario China-FAO para la Cooperación Sur-Sur valorada en los 50 millones de dólares, extenderá por 5 años el Fondo de Paz y Desarrollo China-ONU después de su vencimiento en 2025, apoyará a la ONU a establecer en China el Centro Global de Conocimiento e Innovación Geoespacial de la ONU e instalará el Centro Internacional de Investigación de Macrodatos para los Objetivos del Desarrollo Sostenible. China cumplirá fielmente estas medidas para aportar nuevas contribuciones a las causas globales del alivio de la pobreza y el desarrollo.

Independientemente de las vicisitudes internacionales, China siempre será un miembro de los países en desarrollo, siempre estará a su lado y será su sincero amigo y socio confiable. Uniendo esfuerzos, a los países en desarrollo nos llegará el día de erradicación total de la pobreza. La cooperación Sur-Sur también dejará esplendorosos capítulos en el proceso del desarrollo humano.

Para sus Amigos:   
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