Wang Yi Realiza Intercambios de Opiniones con el Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos a Través de un Enlace de Video
23/04/2021

El consejero de Estado y ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, llevó a cabo intercambios de opiniones el 23 de abril de 2021 por la noche con el Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos (CFR, por sus siglas en inglés) a través de enlace de video en Beijing.

Wang Yi dijo que la importante conversación telefónica entre los jefes de Estado de China y Estados Unidos en vísperas del Año Nuevo chino ha señalado explícitamente la dirección general para las relaciones chino-estadounidenses, y que el diálogo en Anchorage ha dado comienzo a las interacciones cara a cara de alto nivel entre los dos países en el contexto de la pandemia de COVID-19. Sin embargo, la política de la nueva Administración de Estados Unidos hacia China aún no se ha liberado de la influencia negativa de la anterior, aún no ha salido del malentendido sobre China, y tampoco ha encontrado la manera correcta para manejar sus relaciones con China.

Wang Yi habló de cinco puntos de vista sobre cómo ver las relaciones chino-estadounidenses desde el nivel estratégico: en primer lugar, se espera que Estados Unidos conozca y comprenda objetivamente y vea de manera racional el desarrollo de China. China persiste en adoptar el camino del desarrollo pacífico, se adhiere al principio de coexistencia pacífica y ganancia compartida mediante la cooperación con todos los países del mundo, nunca busca la hegemonía mundial, y logrará encontrar un camino de surgimiento pacífico que sea diferente de la trayectoria de las potencias tradicionales. La sabiduría histórica de China acumulada a lo largo de miles de años enseña a la gente que la hegemonía conduce sin duda ala decadencia y que un país poderoso no ha de buscar necesariamente la hegemonía. El desarrollo y revitalización de China dependen de sus propios esfuerzos, y su objetivo es hacer que el pueblo chino lleve una vida más feliz, en vez de reemplazar o derrotar a alguien. China hace hincapié en tener una “vista horizontal”, lo que significa que China pide la igualdad. China no acepta la obsesión con dar órdenes a otros países partiendo de la “fuerza”. Sea un país o un individuo, todo el mundo debe intentar ganarse el respeto a través de sus propios esfuerzos. Los grandes países aún más tienen que sentar un buen ejemplo, cumplir con la moralidad y reglas, y poner en pleno juego su papel de modelo. Entre China y Estados Unidos, el éxito de una de las partes no significa necesariamente que la otra parte haya de fracasar, y el mundo puede permitir que existan una China mejor y un Estados Unidos mejor. La desvinculación con la segunda mayor economía del mundo y la confrontación con los 1.400 millones de ciudadanos chinos no solo no ayudarán a Estados Unidos a resolver las diversas contradicciones a las que se enfrenta, sino que también perturbarán este mundo.

En segundo lugar, se espera que Estados Unidos logre encontrar, junto con China, un nuevo camino de coexistencia pacífica y ganancia compartida mediante la cooperación. Estados Unidos, al definir las relaciones chino-estadounidenses con el método tripartito de “competencia, cooperación y confrontación”, no ha distinguido claramente la corriente principal de los afluentes en las relaciones bilaterales, y carece de la dirección y objetivo de los esfuerzos. China no tiene intención de competir con Estados Unidos, y por el contrario, concede importancia a superarse a sí misma y mejorarse constantemente. La confrontación conducirá finalmente sin duda a una pérdida para ambas partes, y la cooperación es la manera correcta a la que hay que adherirse. Además, la cooperación debe ser de beneficio mutuo y bidireccional, y no se puede dejar que una sola parte plantee demandas y destaque su propia prioridad. La forma correcta de manejar las relaciones chino-estadounidenses debe ser fortalecer el diálogo, profundizar la cooperación, reducir las discrepancias y evitar la confrontación. La clave es si Estados Unidos puede o no aceptar el surgimiento pacífico de un gran país con un distinto sistema social, historia, cultura, y etapa de desarrollo, y si reconoce o no que el pueblo chino también tiene derecho a buscar el desarrollo y una vida mejor.

En tercer lugar, se espera que Estados Unidos respete y tolere el camino y el sistema elegidos de forma independiente por China. La práctica ha demostrado que el camino del socialismo con peculiaridades chinas no solo ha sacado a los 1.400 millones de chinos de la pobreza y atraso, sino que también ha permitido que la nación china vuelva a hacer una contribución considerable al progreso de la humanidad. La democracia socialista implementada por China, que es una democracia de proceso completo y es la más extensa, refleja la voluntad del pueblo, se ajusta a las condiciones nacionales de China y es respaldada por el pueblo. Poner etiquetas de “autoritarismo” y “despotismo” a China simplemente porque esta tiene una forma de democracia diferente a la de Estados Unidos es en sí mismo un acto no democrático. China sostiene que todos los países deben seguir un camino de desarrollo que corresponda a sus sendas condiciones nacionales y a las necesidades de sus respectivos pueblos, y aboga por los valores comunes de toda la humanidad, a saber, la paz, el desarrollo, la equidad, la justicia, la democracia y la libertad. En un mundo pacífico deben poder existir civilizaciones diversas, en un orden estable han de poder caber diferentes sistemas, y en un gran país con autoconfianza hace falta tolerar valores plurales. La mayor lección que nos han dado las varias décadas de intercambios entre China y Estados Unidos es que aunque China y Estados Unidos tienen diferentes sistemas sociales, esto no impide que los dos países busquen puntos en común mientras se dejan de lado las diferencias, que procuren la ganancia compartida mediante la cooperación, y que coexistan pacíficamente.

En cuarto lugar, se espera que Estados Unidos practique un verdadero multilateralismo. China es un fundador, contribuyente y defensor del sistema internacional actual. La anterior Administración de Estados Unidos se retiró de organizaciones de manera arbitraria, canceló contratos descaradamente, y abandonó sus responsabilidades internacionales, por lo que se convirtió en el mayor destructor del orden internacional actual. China acoge con beneplácito el regreso de la Administración Biden al multilateralismo, y cree al mismo tiempo que el verdadero multilateralismo debe caracterizarse por ser abierto e inclusivo, por implementar seria y estrictamente el Estado de derecho, por llevar a cabo consultas y cooperación, y por seguir los pasos del tiempo. No se puede provocar una nueva confrontación de bloques bajo el disfraz del multilateralismo, y tampoco se pueden formar círculos pequeños y cerrados teniendo como cubierta el multilateralismo. Practicar el verdadero multilateralismo quiere decir comprometerse con el sistema internacional nucleado en torno a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y con el orden internacional basado en el derecho internacional.

En quinto lugar, se espera que Estados Unidos deje de injerirse en los asuntos internos de China. La soberanía y la integridad territorial involucran los intereses fundamentales de un país. En esta importante cuestión de principios, no es posible que China transija y ceda un paso. Jugar con la “carta de Taiwán” es muy peligroso, y equivale a arriesgar la seguridad propia. China espera que Estados Unidos cumpla estrictamente con el principio de una sola China y con las disposiciones de los tres comunicados conjuntos de China y Estados Unidos, que no envíe ninguna señal equivocada a las fuerzas separatistas que buscan la “independencia de Taiwán”, y que no trate de desafiar y superar la línea de alarma de la política de China. Las cuestiones relacionadas con Xinjiang no tienen que ver con los derechos humanos, grupos étnicos o creencias religiosas, sino que atañen a la lucha contra el terrorismo, el separatismo y el extremismo. La parte china recibe con agrado que los amigos estadounidenses conozcan en persona el verdadero Xinjiang, en lugar de creer irreflexivamente en mentiras y rumores. China promulgó la Ley de Seguridad Nacional de Hong Kong y modificó el sistema electoral de Hong Kong con el propósito de mejorar el sistema de “un país, dos sistemas” y de garantizar que los principios de “un país, dos sistemas”, “el pueblo de Hong Kong gobierna Hong Kong” y “un alto grado de autonomía” avancen establemente y a largo plazo. La parte estadounidense debe respetar los esfuerzos realizados por el gobierno chino para poner en buen funcionamiento “un país, dos sistemas”. Una de las tradiciones diplomáticas de China es que todos los países, sean grandes o pequeños, son iguales. China nunca participa en la coacción y se opone firmemente a que otros países lleven a cabo la coacción. Cuando la soberanía estatal y la dignidad nacional de China son coaccionadas y violadas, por supuesto que este país emprende contraataques razonables y legítimos, cuyo objetivo es defender los propios derechos e intereses legítimos y salvaguardar la equidad y justicia internacionales. China nunca amenaza a otros países con la fuerza, nunca participa en alianzas militares, nunca exporta la ideología, nunca va a la puerta de otras personas para provocar problemas, y nunca extiende su mano a los hogares ajenos. Tampoco libra activamente guerras comerciales ni reprime las empresas extranjeras injustificadamente. China está dispuesta a trabajar con el resto del mundo para oponerse conjuntamente a todo tipo de actos coercitivos en el mundo.

Wang Yi dijo que China y Estados Unidos deben superar el destino de “conflictos inevitables entre un gran país emergente y una potencia establecida”, las diferencias ideológicas y en sistemas sociales, así como el pensamiento de la Guerra Fría y de la confrontación de bloques, para explorar activamente una manera de coexistir pacíficamente y de lograr la ganancia compartida mediante la cooperación entre dos grandes países. Wang Yi expresó su deseo que el CFR adopte una posición objetiva e imparcial y desempeñe un papel constructivo en la promoción de la vuelta de las relaciones chino-estadounidenses al camino correcto.

Wang Yi también respondió a preguntas planteadas in situ sobre cuestiones económicas y comerciales, y relacionadas con Xinjiang, con Hong Kong, y con Taiwán, sobre cómo China hace uso de su fuerza y sistema político, así como importantes cuestiones internacionales y regionales, y expuso en profundidad las posiciones de principios de China al respecto.

Richard N. Haass, presidente del CFR, presidió este evento, en el que participaron en línea casi 500 personas de todos los ámbitos de la vida en Estados Unidos.

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