| El Desarrollo de la Modernizacion del Tibet (II) |
| Oficina de Información del Consejo de Estado de la República Popular China |
| 2004/05/13 |
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Noviembre de 2001 2. Éxitos de la modernización tibetana Durante los últimos 50 años, bajo la dirección del gobierno central y el apoyo del pueblo de todo el país, el pueblo tibetano de las distintas etnias ha hecho incansables esfuerzos, avanzando sin cesar por el camino hacia la modernización y consiguiendo notables éxitos, reconocidos por todo el mundo.
La industria moderna creció de la nada, y poco a poco se ha convertido en un importante pilar para fomentar el acelerado desarrollo económico de la región autónoma del Tíbet. Hasta hoy, se han instituido más de 20 ramas industriales, tales como la industria energética, la ligera, la textilera, la de maquinaria, la silvicultora, la minera, la de materiales de la construcción, la química, la farmacéutica, la de imprenta y la alimenticia. Del sistema industrial moderno con peculiaridades locales del Tíbet, se han destacado una serie de empresas de renombre nacional, tales como la cerveza Lhasa, los medicamentos Qizheng y las motocicletas Zhufeng. En 2000, el sector secundario tibetano ya contaba con 482 empresas de nivel cantonal para arriba y alcanzó un valor agregado de 2.721 millones de yuanes. Las industrias infraestructurales, como la energética y el transporte, crecen vigorosamente. La industria eléctrica ha formado un sistema de generación eléctrica con nuevos elementos energéticos, complementarios entre ellos. Además de las centrales hidroeléctricas, que son las principales, se han instalado centrales de generación eléctrica con energía geotérmica, eólica y solar. En el año 2000, en la región autónoma había 401 centrales eléctricas de variada índole, con una capacidad instalada de 356.200 kilovatios, que generaban anualmente 661 millones de kilovatios/hora. Antes de la liberación pacífica, en el Tíbet había solamente una pequeña estación eléctrica de 125 kilovatios. Esta pequeña estación servía sólo a los pocos nobles y funcionaba de vez en cuando. Entre los dos casos se presenta un evidente contraste. Se ha formado una red tridimensional de transporte, en la cual las carreteras juegan el principal papel, y las líneas aéreas y los conductos se desarrollan armoniosamente, con lo cual se pone punto final a la historia de falta total de carreteras en el viejo Tíbet. En la actualidad, se ha construido una red de carreteras con Lhasa como centro y las carreteras Qinghai-Tibet, Sichuan-Tíbet, Xinjiang-Tíbet, Yunnan-Tíbet y China-Nepal como las vertebrales. Esta red incluye 15 carreteras troncales y 375 carreteras secundarias, y se extiende por todas partes del Tíbet. Las carreteras tibetanas, que tienen un kilometraje total de 22.500 kilómetros, llegan a todas sus capitales distritales y al 80 por cientos de sus cantones. La región autónoma del Tíbet tiene dos aeropuertos para vuelos civiles, el de Gonggar en Lhasa y el de Bamda en Qamdo, y ofrecen vuelos nacionales e internacionales de Lhasa a Beijing, Chengdu, Xi'an, Xining, Shanghai, Diqing de Yunnan, Kunming, Hong Kong y Kathmandu de Nepal. Se ha construido el conducto de petróleo más alto sobre el nivel del mar del mundo, de 1.080 kilómetros de largo, entre Golmud y Lhasa, a través del cual se transporta más del 80 por ciento del petróleo del Tíbet. En junio de 2001, se inició la construcción de la línea ferroviaria que va a conectar al Tíbet con el resto del país. En el futuro no lejano el Tíbet dirá adiós a su historia sin líneas ferroviarias. El sector terciario constituye la mayor rama industrial del Tíbet. Se han expandido velozmente el comercio moderno, el turismo, las telecomunicaciones, los servicios de comida y bebida, los servicios culturales, y la tecnología informática, inexistentes en el viejo Tíbet. Las telecomunicaciones han conocido un gran desarrollo adelantado y han configurado una red de telecomunicaciones de nivel avanzado en la edad moderna. Esta red de telecomunicaciones tiene a Lhasa como centro y cubre toda la región autónoma por medio de cables de fibras ópticas y satélites. Los mismos permiten diferentes formas de enlace, como la conmutación de control programado, la transmisión por satélite, las telecomuni-caciones digitales y móviles. En el año 2000, los servicios de telecomunicaciones y correro del Tíbet generaron 384 millones de yuanes, con un ingreso de 123 millones de yuanes; dichas cifras son 179 y 1.086 veces las de 1978. Durante más de 20 años, se incrementaron anualmente a un promedio de 26,6 y 24,3 por ciento. A finales de 2000, la región autónoma tenía una capacidad instalada de 170.200 teléfonos fijos y 111.100 usuarios y una capacidad instalada de 123.000 teléfonos móviles y 72.300 usuarios. En la región autónoma funcionaban 9 estaciones de Internet con 4.513 usuarios. En el año 2000, el sector terciario logró un valor agregado de 5.393 millones de yuanes, el primer puesto en el PIB del Tíbet. El modo de producción de la agricultura y de la ganadería experimentó cambios radicales. La productividad y la eficiencia de la producción se han elevado en gran medida. A partir de la liberación pacífica, el Estado invirtió numerosos fondos en las instalaciones básicas de las tierras cultivadas y las obras hidráulicas, y desarrolló numerosos proyectos básicos para la agricultura y la ganadería, entre los cuales se destaca la explotación general del valle central de los "tres ríos" (el Yarlungzangbo, el Lhasa y el Nyangqu). Se mejoraron en gran medida las condiciones de la producción agrícola y ganadera del Tíbet. Los campesinos y los pastores tibetanos dejaron de cultivar las tierras y criar los ganados a merced de los cambios climáticos, extendiendo el uso de la ciencia y tecnología agrícolas y ganaderas, tales como abono científico de fertilizantes, la crianza científica para obtener mejores semillas y variedades de ganado, la prevención y tratamiento científicos de las plagas de insectos, así como la crianza científica de ganados, y el reajuste del ganado. Se ha elevado el nivel de mecanización y la productividad de la agricultura. La producción agrícola y ganadera se está modernizando. En el año 2000, el sector primario del Tíbet obtuvo un valor agregado de 3.632 millones de yuanes, la producción cerealera fue de 962.200 toneladas, y los ganados en corral fueron 22.660.000 cabezas. Esto permite al Tíbet autoabastecerse de cereales y aceites. En la región autónoma, la posesión per cápita de carne y leche es superior al promedio nacional.
La apertura al exterior surtió evidentes efectos. Gracias a la reforma y la apertura, el comercio nacional e internacional y el turismo han conocido un desarrollo nunca visto antes, se han reforzado sus relaciones y su cooperación con el interior del país y con el mundo. El sistema regional de mercados del Tíbet ya ha toma cuerpo inicial, y se está nivelando gradualmente con los otros sistemas de mercados nacionales e internacionales. Numerosos campesinos y pastores salen de las zonas rurales, se integran a la marea de la economía mercantil y empiezan a administrar sus negocios. Mercancías procedentes de todo el país y de distintos lugares del mundo entran en el Tíbet y hacen prosperar los mercados urbanos y rurales y enriquecen la vida de los tibetanos. Numerosos productos peculiares de renombre y de calidad y productos manufactureros especiales de la etnia tibetana entran en los mercados nacionales e internacionales. El comercio se desarrolla vigorosamente, y da enérgico impulso a la industria de procesamiento de productos agrícolas. La producción agrícola y ganadera se está comercializando. El Estado ha elaborado una serie de políticas preferenciales para estimular y atraer empresas nacionales e internacionales a invertir y administrar empresas en la región autónoma, lo que ha ampliado en gran medida el intercambio y la cooperación económicos de la región autónoma con el exterior. En los últimos 5 años, el Tíbet obtuvo una inversión extranjera contratada de 125 millones de yuanes. En el año 2000, el monto global de la importación y la exportación de la región fue de 130 millones de dólares, con 113 millones dedicados a la exportación. Como "Techo del Mundo", la región autónoma del Tíbet atrae, por sus paisajes naturales, costumbres y hábitos pecu-liares, a turistas nacionales y extranjeros. La ruta turística por el Tíbet es sumamente popular. En el año 2000, la región autónoma atendió a 598.300 turistas nacionales y extranjeros, entre los cuales los últimos fueron 148.900, y consiguió un ingreso directo del turismo de 780 millones de yuanes y un ingreso indirecto de 2.980 millones de yuanes, dichas cifras representaron el 6,6 y 25,38 por ciento del PIB de la región autónoma.
La educación, la ciencia y la tecnología y la medicina progresan velozmente. En el viejo Tíbet no existía ninguna escuela en el sentido moderno. Los monasterios monopo-lizaban la educación. Sólo menos del 2 por ciento de los niños en edad escolar podrían ir a la escuela. El analfabetismo superaba el 95 por ciento entre los jóvenes y adultos. Hoy en día, la educación se ha generalizado entre el pueblo. Las grandes masas populares disfrutan del derecho a la educación. El Estado invirtió grandes fondos en la educación. En la región autónoma, se ha formado un sistema educativo, relativamente completo, que comprende la edu-cación regular, la infantil, la de adultos, la profesional y la especial. En el año 2000, en la región autónoma había 956 escuela de diverso tipo, con 381.100 estudiantes. El ingreso a las escuelas se elevó al 85,8 por ciento entre los niños en edad escolar. El analfabetismo bajó al 32,5 por ciento. Un total de 33 mil personas recibieron educación universitaria, para un 12,6 por cada mil pobladores tibetanos, porcentaje mayor que el promedio nacional. El Tíbet cuenta con sus propios licenciados y doctores y también tienen una gran cantidad de especialistas y eruditos de renombre nacional. La ciencia y la tecnología modernas nacieron de cero en el Tíbet y se han desarrollado rápidamente. Antes de la liberación pacífica, en la región autónoma no había ningún organismo moderno de investigación científica. Incluso las tecnologías aplicadas como el calendario astronómico estaban cubiertas de un velo de misterio religioso y monopolizadas por los monasterios. Durante los últimos 50 años, el gobierno central y el gobierno local tibetano han prestado suma atención a la investigación científica y a la generalización y la aplicación de la ciencia y la tecnología, han establecido 25 centros de investigación científica con 35 mil científicos y técnicos profesionales. Las ramas de investigación abarcan, la historia, la economía, la población, el idioma, la religión, la agricultura, la ganadería, la silvicul-tura, la ecología, la biología, la medicina y la farmacología tibetanas, el lago salado, la geotermia, la energía solar, etc. Entre estas ramas, la tibetología, la ecología de meseta, la medicina tibetana y otras se hallan en el nivel avanzado del país, y se han destacado una serie de frutos académicos de renombre internacional. El servicio médico y la sanidad han conocido un desarrollo vigoroso. En el viejo Tíbet, los nobles feudales y los monasterios monopolizaban la medicina y la farmacología tibetanas, reinaba una extrema escasez de medicamentos y de servicio médico. Los pobladores enfermos no tenían con qué pagar el servicio médico y no había donde podían tratarse sus enfermedades. Ahora el Tíbet ya ha edificado una red de servicio médico y sanidad que tiene a Lhasa como su centro y se extiende por todas las zonas urbanas y rurales. En esta red de servicio médico, se combinan las medicinas tradicional china, occidental y tibetana. La medicina y la farmacología típicas de la etnia tibetana se han difundido a diversos lugares del país, granjeándose la acogida de todo el pueblo chino y en buena medida del mundo. En el año 2000, funcionaban 1.237 organismos de servicios médicos en la región autónoma, con 6.348 camas de hospital y 8.948 profesionales. El porcentaje de camas de hospital y de técnicos de salud por cada mil personas supera el promedio nacional. En la actualidad el servicio médico cooperativo cubre el 80 por ciento del Tíbet. La vacunación planificada de los niños llega al 97 por ciento. Se han producido cambios definitivos en la situación de escasez de medicamentos y de servicio médico y la salud popular ha dado un gran salto cualitativo. Se ha reducido hasta 8 por cada mil la incidencia de la viruela, la cólera, las enfermedades venéreas, el tifus, la escarlatina, el tétanos y otras enfermedades contagiosas, así como enfermedades endémicas, que atacaban con frecuencia a los habitantes del viejo Tíbet. Algunas de estas enfermedades ya se han extinguido. La tasa de mortalidad de las parturientas y embarazadas ha descendido del 50 por mil de 1959 a alrededor de 7 por cada mil. La tasa de mortalidad de los recién nacidos ha bajado de 430 por mil a 6,61 por mil. La expectativa de vida promedio se ha prolongado de los 35,5 años de los años 50 del siglo XX a los 67 años de hoy. El crecimiento demográfico era sumamente lento en el viejo Tíbet. En más de 200 años antes de los años 50, la población tibetana oscilaba siempre alrededor de un millón de habitantes (Según un censo demográfico, realizado por el gobierno de la dinastía Qing entre 1734 y 1736, había en el Tíbet 941.200 personas; y en 1953 el gobierno local del Tíbet encabezado por el Dalai Lama declaró al gobierno central que había en el Tíbet un millón de personas. Esto demuestra que en 200 años la población tibetana sólo se incrementó en 58 mil personas.) En cambio, en los más de 40 años después de la reforma democrática, la población tibetana llegó a ser de 2.598.300 personas, para un incremento de 1,6 veces. Los deportes tibetanos han progresado notablemente. En la región autónoma se han construido una cantidad de insta-laciones deportivas conforme a los criterios y normas inter-nacionales, al tiempo que se han normalizado y popularizado una serie de deportes típicos de la región. Varios deportes tradicionales del Tíbet se han popularizado en distintos lugares del país y han llegado a extenderse en las competencias en toda la nación. Numerosos deportistas de alto rendimiento han ganado sobresalientes resultados en los distintos eventos y torneos deportivos nacionales. El alpinis-mo tibetano se halla siempre en el primer puesto del país. En 1999, el Tíbet y Beijing, capital de la República Popular, celebraron juntos el Sexto Encuentro Deportivo Nacional de las Minorías Étnicas, y el nivel deportivo del Tíbet se ha elevado aún más.
Se respetan las peculiaridades étnicas de los tibetanos y se las promueve de manera científica. Según la ley, la región autónoma tiene el derecho a decidir los asuntos regionales ateniéndose a las características políticas, econó-micas y culturales, a elaborar leyes y reglamentos y a aplicar de manera flexible o no aplicar, previa autorización, las resoluciones de los órganos superiores del Estado. Desde 1965, la asamblea popular de la región autónoma y su comité permanente elaboraron y promulgaron más de 160 leyes y reglamentos regionales, que atañen a la construcción del Poder, el desarrollo económico, la educación cultural, el idioma y la escritura, la protección de las reliquias históricas, la fauna salvaje, y los recursos naturales. Estas leyes y reglamentos regionales han garantizado efectivamente los intereses peculiares de los tibetanos. Por ejemplo, además de las fiestas nacionales estipuladas por la ley, los órganos de poder y administrativos tibetanos incluyeron en las vacaciones de la región autónoma varias fiestas tradicionales de la etnia tibetana, tales como el "Año Nuevo del Calendario Tibetano" y la "fiesta de Shooton". Considerando la situación natural y geográfica especial del Tíbet, la región autónoma estipuló un horario laboral de 35 horas semanales, 5 horas menos que el estipulado por la ley nacional. La libertad de creencia religiosa, las costumbres y los hábitos del pueblo tibetano son objeto de protección. Según las estadísticas, a partir de la década de los 80 del siglo XX, el Estado transfirió al Tíbet más de 300 millones de yuanes, y una gran cantidad de oro, plata y otros materiales para reparar y proteger los monasterios. El Estado designó más de 55 millones de yuanes a la reparación del Palacio de Potala. Esta obra, que duró más de 5 años, es la mayor reparación del Palacio, en la que más dinero se ha invertido durante varios cientos de años. En la actualidad, en el Tíbet hay 1.787 monasterios o locales de servicios religiosos y más de 46 mil monjes o monjas internos. Se celebran normalmente las importantes fiestas y actividades religiosas. Todos los años, más de un millón de creyentes peregrinan a Lhasa para venerar al Buda y quemar inciensos. Los tibetanos conservan todavía sus hábitos y estilos tradicionales del vestir, la comida y la vivienda. Sobre esta base, han asimilado también muchas costumbres civilizadas y modernas en lo tocante al vestir, la comida, la vivienda, los viajes, las bodas, el funeral, etc. La vida del pueblo tibetano se hace cada vez más rica. Se protege efectivamente la libertad del pueblo tibetano para estudiar, utilizar y desarrollar el idioma y la escritura de su propia etnia. El gobierno instituyó el Comité Orientador del Idioma Tibetano y organismos de traducción, los cuales se encargan especialmente de promover el estudio, el uso y el desarrollo del idioma tibetano. El tibetano es la asignatura principal de las escuelas de diferentes tipos y de distintos niveles. El Tíbet ha redactado y traducido libros de texto y manuales de referencia en tibetano para todos los cursos desde la primaria hasta el segundo ciclo de la secundaria. La Universidad del Tíbet ha redactado 19 tipos de materiales de enseñanza de letras y humanidades y ha empezado a probarlos en las clases. Las leyes, los reglamentos, las resoluciones, los documentos oficiales, los anuncios de las asambleas populares y los gobiernos tibetanos, así como los tableros de los organismos y de los lugares públicos están siempre escritos a la vez en el idioma tibetano y han (chino). En la instrucción de los casos en que participan tibetanos, los tribunales y las fiscalías utilizan el tibetano en sus docu-mentos legales. Todos los periódicos, las estaciones de radio y de televisión trabajan con los idiomas tibetano y han. La Radio Popular del Tíbet emite diariamente 20,5 horas en tibetano, que son el 50 por ciento del horario de progra-mación. La Estación de Televisión del Tíbet transmite diariamente 12 horas de programas en tibetano. Desde 1999, el canal en tibetano se transmite oficialmente a través de satélite. Actualmente, en el Tíbet se editan y distribuyen oficialmente 23 periódicos y revistas en tibetano. El Diario del Tíbet ya dispone del sistema computarizado para el trabajo editorial. Se ha logrado importantes éxitos en la estandarización de las técnicas informáticas del idioma tibetano. La enumeración del idioma tibetano ya figura entre las normas nacionales e internacionales. El tibetano ha llegado a ser la primera escritura de las minorías étnicas chinas con normas internacionales.
La posición política del pueblo se eleva constantemente y se propicia amplia participación popular en la política. Como en todo el país, el pueblo tibetano goza, por ley, del derecho a elegir y a ser elegido, y participa ampliamente en la administración de los asuntos estatales y regionales. Ahora, entre los diputados a la Asamblea Popular Nacional hay 19 representantes del Tíbet, entre los cuales el 80 por ciento son de la etnia tibetana y de otras etnias minoritarias. Entre los diputados a las asambleas populares regional, distritales y cantonales, la etnia tibetana y las minorías étnicas de la región autónoma del Tíbet representan el 82,4, 92,62 y 99 por ciento. Los cargos principales de las asambleas populares, los gobiernos, las conferencias consultivas políticas, así como de las fiscalías y los tribunales a los distintos niveles son desempeñados por ciudadanos de la etnia tibetana. En los departamentos de los órganos estatales centrales hay también tibetanos en los cargos dirigentes. Entre el presidente y los vicepresidentes del comité permanente de la asamblea popular de la región autónoma, la etnia tibetana y otras minorías étnicas ocupan el 71,4 por ciento; entre los miembros del comité permanente, el 80 por ciento; entre el presidente y los vicepresidentes del gobierno popular, el 77,8 por ciento; entre todos los cuadros de la región autónoma, el 79,4; y entre los técnicos y profesionales, el 69,36 por ciento. El Tíbet sigue siendo una región subdesarrollada en el país, porque se halla situado en el "Techo del Mundo", tiene desfavorables condiciones naturales, toda vez que resulta afectada por bajas temperaturas y la escasez de oxígeno, y se encuentra limitada por el nivel de desarrollo sumamente bajo y por las condiciones sociales e históricas, que le ha dejado la sociedad atrasada de servidumbre feudal. Su volumen económico global es pequeño, su nivel de desarrollo es bajo, su agricultura, ganadería y medio ecológico son frágiles, sus instalaciones infraestructurales son débiles, su ciencia, tecnología y educación son atrasadas y no tienen la capacidad de acumularse y desarrollarse con sus propios medios. El desarrollo de la modernización tibetana aún dista mucho de las zonas litorales del Sureste de China. Empero, no hay lugar a dudas de que los últimos 50 años de desarrollo han cambiado en gran medida la fisonomía atrasada y pobre de antaño y se han creado las bases para que el Tíbet materialice la modernización mediante grandes saltos. (Continuará)
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La economía alcanzó importantes logros
El nivel de urbanización se eleva constantemente
El medio ambiente y la economía se vinculan armó-nicamente
Se promociona, protege y desarrolla la excelente cultura tradicional
La calidad de la vida del pueblo ha mejorado en gran medida